Si ya tienes asesoría
¿Estás seguro de que tu asesoría lo está haciendo bien?
El problema no es que algo esté mal. Es que no tendrías forma de saberlo.
En España el incumplimiento falla en silencio. Un modelo se presenta igual esté bien o mal calculado. Un convenio mal aplicado corre años sin que nadie proteste. Una operación con el socio sin documentar no da señales hasta que las da. Desde tu sitio, con un asesor que responde que está todo en orden, no hay manera de verificarlo.
Por eso no te pedimos que te cambies. Te proponemos que nos dejes mirar.
Tu asesoría actual no tiene por qué enterarse. Nada de lo que necesitamos es algo que no puedas conseguir tú mismo.
Antes de nada
Ninguna de estas prueba que algo vaya mal. Todas son motivo para mirar.
- Escribes un correo y pasan días hasta que alguien contesta.
- Te enteraste de una sanción cuando ya estaba puesta, no antes.
- Nadie te ha explicado nunca por qué se hace algo. Solo que se hace.
- Nunca te han avisado de un vencimiento antes. Solo después.
- Tus cuentas se depositaron tarde, o no sabes si se depositaron.
- Cada año te lleva una persona distinta, y cada año vuelves a explicar tu empresa.
- Nadie te ha preguntado nunca por tu negocio. Solo te piden documentos.
- Cuando preguntas qué pasa ahora, no recibes una secuencia. Recibes tranquilidad.
- Has tomado decisiones importantes (una nave, un préstamo, un socio nuevo, una contratación) sin que tu asesoría estuviera en la conversación.
- Tienes la sensación de que pagas por presentar modelos, no por que alguien piense en tu empresa.
Nos la cuentan a menudo
¿Te suena?
Cuando montaste la empresa hiciste lo que habría hecho cualquiera. Preguntaste, te recomendaron a alguien y te quedaste. Durante años ha funcionado: los modelos se presentan, el impuesto sale, las nóminas salen el día 28.
Hasta que llega una carta de Hacienda que nadie vio venir. Escribes a tu asesoría. Dos días después te contestan que se está mirando. No sabes exactamente qué se está mirando, ni qué puede costar, ni si hay más cosas como esa esperando.
Y entonces te haces la pregunta incómoda: si esto ha estado ahí todo este tiempo sin que nadie lo detectara, ¿qué más hay?
Lo que quieres no es que te den una lección de fiscalidad. Quieres una secuencia: qué está mal, cuánto vale, y qué se hace primero. Para eso existe esta página.
Lo que buscamos
No solo lo que está mal. También lo que no se ha hecho.
Una revisión normal busca errores. Nosotros buscamos dos cosas, y la segunda suele sorprender más.
Riesgos que ya están encima sin que lo sepas, con una exposición estimada en euros.
Decisiones que llevan años sin tomarse porque nadie te las planteó: cómo te retribuyes, cómo está estructurada la propiedad de lo que usa la empresa, deducciones que te correspondían, amortizaciones aceleradas, una operación con el socio que se podía haber ordenado bien desde el principio.
La mayoría de nuestros clientes vienen por lo primero. Se quedan por lo segundo.
Hallazgos recurrentes
Lo que aparece una y otra vez.
No todo lo que encontramos es grave, y cuando no lo es lo decimos con la misma claridad. Estos son los hallazgos que más se repiten.
- El convenio equivocado, aplicado desde la primera contratación. La diferencia se acumula y se debe hacia atrás.
- Retribución del administrador o del socio sin encaje mercantil ni estatutario, con años de gasto deducido que podría discutirse.
- Operaciones vinculadas con el socio o con otra sociedad del grupo que nunca se han documentado ni declarado, sobre acuerdos que llevan años funcionando.
- Cuentas anuales depositadas tarde o no depositadas, y libros sin legalizar, con consecuencias en el Registro que casi nadie conoce hasta que las sufre.
- Certificado digital caducado o en manos de quien no debería tenerlo, con notificaciones llegando a un buzón que nadie vigila.
- IVA mal deducido: prorrata mal calculada, vehículos, gastos de representación, o facturas que no cumplen los requisitos formales para deducirse.
- Leasings, rentings y amortizaciones tratados por defecto, sin que nadie haya mirado el contrato real.
- Contratos de trabajo que no reflejan la realidad: la categoría, la jornada o el concepto salarial del papel no es lo que esa persona hace.
- Bases negativas, deducciones o libertad de amortización que estaban disponibles y no se aplicaron.
Cada hallazgo va con su calificación de riesgo, una estimación de exposición en euros y qué hacer con él y en qué orden. Incluidos aquellos en los que la respuesta correcta es no tocar nada.
La revisión de salud
Tres semanas, alcance cerrado, precio cerrado.
- 01
Nos das acceso a lo que ya tienes.
Tus presentaciones de los ejercicios abiertos, tu contabilidad, tus contratos y nóminas, y tu situación registral. Todo es documentación que puedes obtener tú mismo. Te decimos exactamente qué pedir y cómo.
- 02
Miramos.
Fiscal, contable, laboral y el orden mercantil básico. Lo hace gente sénior, no un becario con una checklist.
- 03
Te sentamos delante del informe.
Hallazgos puntuados por riesgo e impacto en euros, ordenados por lo que hay que hacer primero. Escrito para que lo entiendas tú, no para que lo entienda otro asesor.
- 04
Decides tú.
Puedes quedarte donde estás con el informe en la mano y pedirle a tu asesoría que lo arregle. Es una salida legítima y hay clientes que la han tomado. El informe es tuyo.
Si no encontramos nada material, la revisión no se cobra.
Y si te vienes, el importe de la revisión se descuenta de tus cuotas al 25 % de cada factura hasta agotarlo.
Si decides cambiar
Cambiar de asesoría es incómodo. Por eso lo hacemos nosotros.
Casi nadie se queda donde está porque esté contento. Se queda porque cambiar da pereza y porque hay que dar una conversación desagradable.
- Hablamos nosotros con tu asesoría saliente. Requerimiento formal, recuperación de libros, contabilidad, accesos y documentación. Tú no tienes que discutir con nadie.
- Ponemos al día lo que haga falta, presupuestado antes. Si hay atrasos, sabes lo que cuesta arreglarlos antes de empezar.
- Te entregamos un informe de línea base. Qué heredamos exactamente y en qué estado. Eso te informa a ti y nos protege a nosotros: lo que venía de antes queda por escrito desde el primer día.
Y el calendario está mapeado antes de tu primera obligación con nosotros. No hay un mes de transición en el que nadie sabe quién presenta qué.
Con franqueza
No arreglamos lo que no se puede arreglar.
Si en la revisión aparece algo que está mal, te lo decimos y te proponemos cómo regularizarlo. Lo que no hacemos es esconderlo, ni seguir haciéndolo porque se llevara haciendo así.
Si lo que buscas en un cambio de asesoría es alguien que mire para otro lado, este no es el sitio y preferimos ahorrarte la reunión.
Preguntas
- ¿Se va a enterar mi asesoría actual?
-
No, salvo que tú se lo digas. Todo lo que necesitamos para la revisión puedes obtenerlo tú por tus propios medios.
- ¿Y si al final no me cambio?
-
El informe es tuyo igualmente y puedes usarlo para exigirle a tu asesoría que corrija lo que haya. Nos parece bien: si la arreglan, has ganado tú y nosotros hemos hecho nuestro trabajo.
- ¿Cuánto tarda el cambio completo?
-
Entre 30 y 45 días desde que lo decides hasta que estamos operando con normalidad, contando la recuperación de documentación del asesor anterior.
- ¿Hay que cambiar en enero?
-
No. Es lo que todo el mundo cree y no es verdad. Se puede cambiar en cualquier momento del año; lo único que cambia es qué hay que recuperar y poner al día, y eso se presupuesta antes.
- ¿Y los errores heredados, de quién son?
-
Del que los cometió, y por eso el informe de línea base se hace antes de tocar nada. Lo que encontremos te lo decimos, te lo valoramos y te proponemos qué hacer. Lo que no hacemos es asumir en silencio problemas de otro.
- ¿Tenéis límite de empresas nuevas?
-
Sí. Damos de alta pocas cuentas nuevas al mes porque el arranque lo hacemos con la persona que después va a llevarte. Si hay espera, te lo decimos en la primera conversación.
¿Tu empresa es filial de un grupo extranjero? La revisión de salud para filiales es esta otra: cambiar de asesor, para empresas extranjeras →
Déjanos mirar antes de que decidas nada.
Cuéntanos cómo trabajas hoy con tu asesoría y qué te preocupa. Veinte minutos suelen bastar para saber si merece la pena hacer la revisión. Y si creemos que no, te lo decimos.
Contestamos en 24 horas, todos los días.